El ross il-forn es el plato que los malteses dejan de describir a mitad de camino, porque todos en la sala ya lo conocen y todos discrepan en los detalles.
Arroz, carne picada de ternera y cerdo, tomate, huevo y queso, horneado hasta que la superficie se tuesta de verdad. Hasta ahí, todos de acuerdo. Lo demás es cosa de cada casa.
La parte que se discute
Hay quien le echa curry en polvo, una herencia británica que nadie quiere admitir del todo. Hay quien insiste en los guisantes. Hay quien lo hornea hasta que los bordes están casi quemados, que es lo correcto, y quien lo saca antes, que no lo es.
Pertenece al domingo, y al día después del domingo, porque el ross il-forn es uno de esos raros platos que están más buenos fríos, sacados de la nevera a las cuatro de la tarde, que recién hechos.
Todo maltés cree que la versión de su madre es la auténtica. Todos tienen razón.
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Foto: Continentaleurope / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0